viernes, diciembre 31, 2010

Otro fin de año...

Durante algún tiempo quité de las firmas de mis direcciones de correo electrónico los enlaces de este blog y el que escribo en inglés - Digressions from a walker. Simplemente me plentié la idea de eliminarlos de mi vida: si no escribo en ellos, para que tenerlos.
Pero me gustan los blogs. Sigo algunos que me admiran, otros que me alegran y alguno que otro que me asombra. Así que he decidido seguir escribiendo en los míos. En este seguiré con los mismos temas. En el otro...creo que también. No siempre escribo lo mismo en los dos. Es decir, el qu está en inglés no es necesariamente una traducción de éste. Hay ocaciones en las que escribo en inglés, y puede ser o no que lo traduzca a éste. De igual manera puede suceder en sentido inverso. Creo que quienes me leen en inglés son personas diferentes a las quienes me leen en español. A veces estoy pensando en inglés (si, hay días en que me la paso pensando en inglés), y si quiero contar algo lo haré en inglés. O tal vez considere que algo es para un grupo y no para el otro. En fin, que lo importante es que no dejaré de escribir.
¿Me leerá alguien? Hay quienes me leen, aunque sean pocos. Así que escribo para que me lean. Pero también escribo para mi. Creo que es un ejercicio que me sirve.

¡H A S T A   E L   2 0 1 1!

miércoles, octubre 13, 2010

Dibujando gatos


He dibujado gatos desde hace tiempo. No me había fijado en que la mayoría de los dibujos eran de gatos dormidos. Alguien que era más fácil de ese modo, ya que no se mueven. Bueno, en efecto, tienden a mantener la misma posisción por largo tiempo antes de moverse. Pero, en realidad, esa no es la razón. Suelo dibujarlos mientras yo también estoy en la cama, así que estamos, gato y artista, disfrutando de la cama mientras nos relajamos, cosa que los gatos hacen de maravilla.

He trabajado en el zoológico, cerca de San Luis, en Mexquitic, dibujando un lince. Amo a esos gatos, pero es muy dificil hacerlo, porque se mantienen en movimiento constante. La ventaja es que sus movimiento son repetitivos (pobresillos), así que tan solo es cuestión de esperar a que regresen al mismo lugar.
Pensaba hoy si no sería bueno si trabajara en más dibujos de gatos (y pinturas). Creo que si, le daré una oportunidad al tema.

domingo, septiembre 26, 2010

Pintar por encargo.


Hay quienes piensan que el artista debe pintar solo lo que dicta su corazón (o su intelecto). Incluso, hay quienes hablan de "artistas que se venden", al referirse a aquellos que hacen trabajos por encargo. Es una historia vieja. Los que defienden al trabajo por encargo suelen argumentar cosas como la de que el famoso artista italiano Miguel Angel realizó la mayoría de su obra por encargo. Argumento muy convincente.
Lo cierto es que el trabajo por encargo sigue siendo algo común. Una gran variedad de ilustraciones, sobre todo en el ámbito editorial, son encargadas a artistas. Hay algunos que realizan pedidos para coleccionistas y clientes. Incluso, sigue habiendo una buena cantidad de pintores que trabajan la mayoría de su obra por encargo. Es la larga historia de poder vivir de lo que uno hace.
Una querida amiga me pedidió un cuadro para la nueva oficina de su esposo. El tema quedaba definido, una pintura de un búho. Por lo demás, me dejaba en libertad.
Trabajé con la fotografía de un contaco de flickr, previa autorización. Pensaba yo en aquella hembra de Harris con la que compartí una temporada, cuando estudiaba en la universidad. Son animales imponentes, que no dejan de ser salvajes. Pareciera que se hace un acuerdo con ellos, y se comparte la vida, pero jamás se logran domesticar.
El trabajo fué muy grato. El cuadro fué desarrollandose con cierta facilidad, el tema me gustó, me emocionó. El resultado también fué de mi agrado, me ha dejado con ganas de pintar más animales, que han sido parte de mi vida. Desde que yo recuerdo, siempre hay algunos animales compartiendo mi tiempo y espacio.
¡En verdad agradezco que me paguen por hacer lo que me gusta!

martes, mayo 25, 2010

La llamada.


El sábado pasado, por la noche, salía yo del aeropuerto. Confieso que no estaba seguro de a dónde ir, pero entonces me pasaron un celular, porque querían hablar conmigo. "Hola" - dije. Al otro lado de la línea me saludó mi madre. Su voz sonaba emocionada, alegre: "Mijito, ¿cómo estás? ¡Qué gusto!". "Mamá, mamá, ¿cómo estás?". "Hijo, qué gusto...". Con voz impaciente, mi padre entra en la conversación, "Bueno. ¿Qué pasa, dónde estás?", pero yo no le hago caso. "Mamá, hola mamá, ¿qué cuentas?". "Mijo...". Estoy contento de hablar con ella, no me importa la molestia de mi padre por la hora. Pero, de repente, pienso que no es posible que esté hablando con mi madre. ¿Cómo es que puedo si ella ha muerto?
Todavía hoy, a esta hora, me sigo recriminando. ¿Cómo puedo permitir que en mi sueño, en lugar de dejar hablar a mi madre, conversar con ella, tenga que volverme tan lógico como para pensar que no puedo hablar con un muerto? Lo bueno es que todas las noches duermo.

jueves, marzo 25, 2010

Gráfica


Recuerdo haber visto con gran asombro las pequeñas lineas de las que estaba formada la imagen. El distinto grosor, la diección en la que estaban impresas, formaban, como por arte de magia, un castillo. En otra, aparecía el rostro de algún personaje desconocido. Imágenes de tierras lejanas. "¿Cómo los hacen?", pregunté. "Dibujan cada linea con mucho cuidado", fué la respuestade mi hermano, siete años mayor que yo. Él cuidaba de su colección de estampillas como a un tesosoro, y yo admiraba la colección y al hermano.
Años más tarde, entré a trabajar a una editorial, la Editorial Diana. Ahí pude ver cómo se preparaba el material de un libro, como se imprimía y se encuadernaba. Tenían, todavía, una máquina de de typos móviles. Ver trabajar esa pieza de historia es un privilegio, como se va formando, letra por letra, la matriz de una página. Se me permitió recorrer toda la imprenta: platicar con los correctores de estilo, ver la dedicada tarea de quienes revisaban los negativos, las máquinas de impresión y encuadernado, admirar el proceso de hacer un libro.
Poco a poco, con los estudios y el trabajo, el misterio de los timbres postales se fué develando sin perder el encanto. Así fué que monté un taller de serigrafía, donde seguí con la aventura de la imagen impresa. Obra personal, bolos de bautizo, tarjetas de presentación, carteles, piezas que se formaban color por color. Ya no por arte de magia, sino por el maravilloso proceso de la impresión.
Luego me hice de un tórculo, máquina pesada, armada como un rompecabezas de fierro por un maestro grabador: José Faz. Con Salvador Castro de la Rosa empecé a hacer grabado, y con eso seguía en la historia de la impresión. No deja de parecerme trabajo de alquimista. Hacer un grabado en metal es una tarea incierta, donde se va trabajando la placa con el deseo de lograr algo específico, pero sin la seguridad de lograrlo. Barnices, ácidos, puntas afiladas que hieren la placa, pequeñas ruedas con puntas que marcan la superficie. La placa se va grabando para poder depositar la tinta que será impresa en el papel con la presión de dos rodillos de fierro.
El taller paró su producción. Limon gráfica dejaba de funcionar. Pero dicen que quien huele la tinta jamás se aparta de ella. Ahora vuelvo a la impresión, quiero seguir con los procesos misteriosos de la imagen impresa, con la aventura de seguir en la estampa.

martes, marzo 02, 2010

2010

Este año va por su tercer mes. Durante este tiempo he pensado mucho sobre mi vida, lo que hago, lo que quiero hacer.
Estoy arrancando con mi tesis para obtener el grado de Maestro, lo que iré haciendo con cierta calma, ya que el plan es presentar el exámen hasta finales del año entrante; así se han dado las cosas. Lo importante es que eso está caminando.
Sigo en el diplomado que empecé a finales del año pasado: Gestión de Proyectos Culturales, en el Centro de las Artes Centenario. El curso ha estado flojo, muy enfocado a las artes escénicas, y con mucha deserción. Decidí terminarlo, es un área en la que muy poco se y que me puede ser de ayuda.
En estos últimos meses me he reencontrado con algunas amistades, quiero fortalecer mi relación con los amigos. Son valiosos para mi.
Vuelvo a la lectura, actividad que, por diferentes motivos, había dejado para concentrarme en libros de la profesión o del estudio. ¡Hay tanto por leer, tantos libros que esperan su turno en el librero! Por ahora estoy con una novela ligera, pero que me tiene entretenido.
Después del frío que pasamos, es bueno volver a caminar con mi perro. Ha crecido y se ha puesto bonito. Si bien extraño la potencia y estampa de los schnauzers gigantes, de todas maneras éste sigue siendo schnauzer. Estandard, pero schnauzer al fin.
Mi trabajo como artista tiene nuevas perspectivas. Poco a poco el panorama cambia. Al terminar la maestría se me ha hecho difícil retomar el arte, pero las cosas marchan, y eso es importante
Así es la vida, sigue mientras uno esté. Y es mejor vivirla que dejarla pasar.