Por fin logro estrenar la pipa que tenía reservada para este momento, una Stanwell. Estoy sentado frente al pequeño jardín de la casa, jardín que está en proyecto después de una temporada de descuido, el que me mantuvo ocupado el día anterior. Es una noche agradable, un tanto nublada, con unos 16°. Disfrutando del tabaco y de un Earl Grey, la mente comienza a divagar.
Pienso en cómo seguiré con el trabajo del jardín... quiero tener un jardin para disfrutar después del trabajo, para las tardes o comidas de fin de semana, tal vez un desayuno dominguero.
También está mi vuelta a la pintura. Un año y medio es mucho tiempo, el dibujo es torpe, no se qué hacer...Es un doble sentimiento, está todo lo que deseo hacer y lograr junto con cierta ansiedad por el tiempo perdido, la falta de práctica.
Hay algo de incertidumbre por cómo se han de desarrollar las cosas en mi trabajo de la universidad. Nuevo horario, nuevo edificio, más tareas. Lo cierto es que tendré tiempo para volver a pintar, y eso es importante.
Pienso también en la familia. Después de pasar la Navidad con los hermanos y mi papá, con tanto sobrino, me dan ganas de verlos más seguido. Creo que es algo que también he descuidado un poco, la relación familiar. Podría decir que la distancia es la razón, pero siento que no lo es todo. Aún así, los hijos y la hermana que tengo cerca, me permiten mantener el contacto con esa línea que me ha conformado.Por último, llegan a mi mente los amigos. Estan aquellos que he dejado de ver, a unos los extraño, a otros no. También los que mantienen la alegría de mi vida con su presencia, y que la hacen interesante y divertida. Hay otros que alimentan al espíritu y al intelecto, éstos son vitales. También está la mujer que acompaña mi trayecto, amiga con la que hago la vida, el andar. ¡Cómo no qurerla, si me permite ser quien soy y más!