domingo, septiembre 26, 2010

Pintar por encargo.


Hay quienes piensan que el artista debe pintar solo lo que dicta su corazón (o su intelecto). Incluso, hay quienes hablan de "artistas que se venden", al referirse a aquellos que hacen trabajos por encargo. Es una historia vieja. Los que defienden al trabajo por encargo suelen argumentar cosas como la de que el famoso artista italiano Miguel Angel realizó la mayoría de su obra por encargo. Argumento muy convincente.
Lo cierto es que el trabajo por encargo sigue siendo algo común. Una gran variedad de ilustraciones, sobre todo en el ámbito editorial, son encargadas a artistas. Hay algunos que realizan pedidos para coleccionistas y clientes. Incluso, sigue habiendo una buena cantidad de pintores que trabajan la mayoría de su obra por encargo. Es la larga historia de poder vivir de lo que uno hace.
Una querida amiga me pedidió un cuadro para la nueva oficina de su esposo. El tema quedaba definido, una pintura de un búho. Por lo demás, me dejaba en libertad.
Trabajé con la fotografía de un contaco de flickr, previa autorización. Pensaba yo en aquella hembra de Harris con la que compartí una temporada, cuando estudiaba en la universidad. Son animales imponentes, que no dejan de ser salvajes. Pareciera que se hace un acuerdo con ellos, y se comparte la vida, pero jamás se logran domesticar.
El trabajo fué muy grato. El cuadro fué desarrollandose con cierta facilidad, el tema me gustó, me emocionó. El resultado también fué de mi agrado, me ha dejado con ganas de pintar más animales, que han sido parte de mi vida. Desde que yo recuerdo, siempre hay algunos animales compartiendo mi tiempo y espacio.
¡En verdad agradezco que me paguen por hacer lo que me gusta!