
Si bien es cierto que me encanta apoltronarme en un cómodo sillón y disfrutar el tiempo en pláticas y tabaco, caminar es algo que, por la mañana temprano o por las noches, disfruto. No cuando el sol está en todo su esplendor, no me agrada mucho el calor, así que busco horas en las que la temperatura es agradable.
En diciembre pasado murió Hans, un hermoso schnauzer gigante que me acompañó por 15 años. Los últimos días no le fueron fáciles, el simple hecho de pararse le era trabajoso. No se diga caminar, dejó de acompañarme en mis paseos un mes antes de morir.
Pero, como muchas cosas en la vida, llegó su remplazo: Filemón. Un schnauzer standard que ha resultado buen caminante. Vuelvo a gozar de un compañero para mis paseos.
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