domingo, junio 29, 2008

En México.


En esta semana que termina fuí a la Ciudad de México. El viaje lo realicé para hacer unos trámites, pero lo que aquí me interesa comentar no es eso, sino algo de naturaleza distinta.


Si bien es cierto que soy de aquellos que huyeron de esa ciudad, no por eso dejo de apreciar algunas partes de la misma que son realmente hermosas. De no ser por el tráfico, y por que ya empiezo a perderme en mi propia (ex)ciudad, realmente la gozaría más.


Por supuesto, parte de lo que me fascina de mis visitas es el poder ver a mis amistades. Núnca se pueden ver a tantas como yo desearía, pero siempre puedo ver a seres queridos. Está la familia, con la que me gusta estar y platicar. El miércoles por la noche cené con la mayoría de mis hermanos. Es bueno ponerse al tanto y recordar las cosas que una y otra vez se cuentan. Tal vez sea la nostalgia, o el tratar de mantener la unión y cariño que nos tenemos.


Como en todos mis viajes, trato de visitar a mis queridas amigas Gonzalez Baez. A quien no he podido ver fué a Laurencia Evans, pintora, ex compañera de la Esmeralda, amistad que cultivo con cariño. También me invitó a cenar Paloma, amiga de la universidad, y a quien en mucho debo haber terminado mis estudios universitarios. A esa cena fué Román, con quien recorrí todos los años escolares, o casi todos.


Tuve la surte de poder comer con José Joaquín Herrera, Presidente del Círculo de la Pipa México. Nos encontramos en su oficina, de donde partimos al Centro Vasco a comer y hablar de nuestro tema: la pipa y los clubes de pipafumadores. Siempre de plática amable e interesante, hablamos de la Federación de Pipaclubes, a la que quiere dar mayor vida. Me entregó una pipa de espuma de mar que había adquirido con anterioridad, pipa que conmemora uno de los aniversarios del club de México. También me sorprendió con un libro sobre fumada lenta, para que, según me dijo, vaya preparandome para la fumada lenta nacional. Me obsequió un retacador con el logo del Círcula de la Pipa México, muy bonito.



De la Casa del Fumador (Pabellón Polanco) me traje unos puros dominicanos y un cubano. También tabaco para pipa: latakia para hacer algunas mezclas; una lata de Navy Flake, de Mac Baren; y Black Ambrosia, también de Mac Baren, y que pienso compartir en la siguiente reunión del Pipaclub San Luis. En una visita que hice a Interlomas, me encontre, en el centro comercial, una tabaquería, de la que no recuerdo bien el nomre (algo así como Mister Puro o Mister Habano). Ahí compré una latita de Squadron Leader, de Samuel gawith, y que tanto me han recomendado.


Ya habrá tiempo de probar tanto tabaco, pero hay otros a la espera. Aunque me muero de ganas de abrirlos, he decidio ir acabando poco a poco con mi pequeña caba, porque luego tengo un montón de tabacos abiertos, y es dificil mantenerlos en buen estado.


Del viaje me he quedado satisfecho, pero también con algunos pendientes. Por aquello de los trámites y el trabajo que llevé para hacer - ¡Pronto terminaré la maestría! - me quedé con ganas de ver alguna exposición, ver a más amigos, entre ellos a Gustavo Chavezcamacho, Presidente del Azteca Pipaclub (¡Ya será para la otra, Gustavo!).


Siempre es bueno regresar al terruño...


*En la foto, Gustavo Chavezcamacho y yo, en San Luis Potosí.

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